Después de las nueve: Reflexión sobre la Esperanza y el Amor

Después de las nueve

Hay momentos, horas y frases que se quedan grabadas en nuestra memoria. “Después de las nueve” es una de ellas. Es una marca en el reloj que deja de ser un número para convertirse en un símbolo: de una promesa, de una espera, de un recuerdo que se niega a desvanecerse.

Este breve texto explora esa sensación de búsqueda y esperanza, la dualidad de vivir en un recuerdo mientras se espera un futuro.

Te fui a buscar después de las nueve, quise volver a repetir la sensación.
Ver pasar tu recuerdo porque es a lo único que llego.
Los buenos son mas pero tendrán que esperar.
Solo no te tienes que desesperar.
Te quiero ir a buscar después de las nueve.
Ahora, mañana, pasado mañana.
Te voy a encontrar después de las nueve.
Eso espero.

La Paciencia de la Esperanza

Este texto es una poderosa declaración de intenciones. Comienza con una admisión de fracaso o, al menos, de limitación: “Ver pasar tu recuerdo porque es a lo único que llego”. El autor ha intentado “repetir la sensación”, pero por ahora, solo puede acceder al pasado.

Sin embargo, el poema se niega a ser una tragedia. Da un giro inmediato hacia el optimismo. “Los buenos [momentos] son más pero tendrán que esperar” es una afirmación de fe.

Lo más importante del texto es la transición de “querer” a “ir a”.

  1. El Deseo: “Te quiero ir a buscar…”
  2. La Promesa: “Te voy a encontrar…”

Esto transforma el poema de una simple reflexión melancólica a un juramento. La repetición de “después de las nueve” actúa como un mantra, un ancla que fija la promesa en el tiempo. La imagen de las gafas sobre el libro cerrado (en la foto destacada) lo simboliza: la historia no ha terminado, solo está en pausa, esperando ser reabierta en el momento adecuado.

Este poema trata sobre la virtud de la esperanza. No es una esperanza pasiva, sino la convicción activa de que el reencuentro (“Ahora, mañana, pasado mañana”) es inevitable. Es un tipo de amor paciente, que se enfoca en el futuro, un contraste interesante con la inmediatez del amor como testigo que exploré en mi entrada Te he visto.

La última línea, “Eso espero”, añade una dosis desgarradora de realismo. Es el reconocimiento de que la promesa es, por ahora, solo eso: una esperanza.

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