Morado, el Odio y un Precioso Estado de Coma

Un atardecer morado sobre un río, capturando el estado de ánimo melancólico y oscuro del poema 'Morado'.

Este es un poema crudo titulado “Morado”. Es un viaje caótico a través del rencor, la memoria y la renuncia. El color morado tiñe el ambiente de esta pieza, tal como en la imagen destacada, evocando una mezcla de melancolía y la oscuridad de un “precioso estado de coma” emocional. Es un texto que explora la oscuridad que queda cuando el odio supera a la razón.

Y porque el odio pudo más que la razón,
Tenemos que repudiar todos nuestros valores.
Renuncio a toda la humanidad.
No habrá más compasión.
No habrá más lástima.
Nada de esto forma parte de mis manías
Pero es 1987, y ya es momento de abandonarte.
De todos los estatutos tu eres la excepción a ellos.
Y sé que puedo maldecirte y no vuelves a mi.
Ven, vamos a compartir aquel viejo sofá
Unas cuantas lágrimas y dos atardeceres.
Te garantizo que no me convertiré en tu necesidad.
En este lugar las almas dejaron de existir.
Quiero contarte que ayer soñé con tu funeral
Pero mi hija despertó y lloró, te extraña mucho.
La abracé, le dije lo tanto que la amo
Y le canté al oído, se durmió al instante.
Aunque yo seguía preocupado, por el olor de tu muerte.
Es la perra soledad. Soy tan detestable, lo sé.
Háblame de ti. ¿Volviste a encariñarte? ¡Que maravilla!
Pero lo siento, esa historia no se puede repetir.
Porque es solamente mía.
De verdad lo siento mucho
Intenta comprar algo de afecto y yo tendré más cuidado.
Conservas esa misma belleza con la que me sedujiste.
Mira la hora, ya es de mañana.
Despierta y obsérvate.
Te encuentras perdida en este precioso estado de coma.
Y mis demonios te robarán los recuerdos de tu vida.
Buenas noches mi amor.
Y mil gracias por todo.
De verdad, mil gracias.

Análisis: Crónica de una Muerte Emocional en Tono Morado

Este texto es un monólogo interno lleno de contradicciones. Comienza con una declaración universal (“Renuncio a toda la humanidad”) pero rápidamente se enfoca en una sola persona (“ya es momento de abandonarte”).

La narrativa salta entre el pasado y el presente. Pasa de un recuerdo tierno (“compartir aquel viejo sofá”) a una visión macabra (“soñé con tu funeral”). La aparición de “mi hija” añade una capa de complejidad, mostrando un destello de amor y compasión (“La abracé, le dije lo tanto que la amo”) que choca directamente con la auto-declarada falta de lástima y el auto desprecio (“Soy tan detestable, lo sé”).

Este no es un proceso de duelo normal; es una demolición.

El final es la parte más devastadora. La “perra soledad” y los “demonios” no son solo figuras retóricas; son agentes activos que “robarán los recuerdos”. La persona a la que se dirige el poema no está muerta físicamente, sino atrapada en este “precioso estado de coma”, una parálisis emocional. El “Buenas noches mi amor” es una despedida final; una paradoja similar a la que exploré en la entrada sobre “Nadie”.

Este poema, “Morado”, captura perfectamente esa sensación de oscuridad y belleza tóxica, como un hematoma emocional profundo.

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