Te he visto

Una persona en blanco y negro se aplica maquillaje oscuro, en una metáfora del poema "Te he visto" y de ver el verdadero rostro de alguien.

“Te he visto”. Es una de las frases más íntimas y poderosas que podemos decirle a alguien. No significa simplemente “te miré”, sino “he sido testigo de quién eres”.

Este poema es una exploración de ese acto de observación profunda. Es un testimonio de un amor que no solo acepta, sino que abraza todas las facetas de una persona: la alegría y el sufrimiento, la duda y el perdón, la construcción y la destrucción.

Yo te he visto
Me encanta verte
Me destruye verte
Es interesante verte
Te he visto gritar
Cuando nuestro mundo se vuelve mágicamente divino
Te he visto llorar
Cuando tomas el riesgo de confiar en mi
Te he visto sufrir
Cuando te cansas de darle los buenos días a la vida
Te he visto sonreír
Cuando llegó ese día en que volví por ti
Yo te he visto
De varios colores
De varias facetas
De varias formas
Te he visto dormir
Cuando quieres apartarte unos momentos de aquí
Te he visto vivir
Cuando desmadras lo que te da pavor
Te he visto dudar
Cuando las cosas no salieron como tu esperabas
Te he visto perdonar
Cuando día con día mejoras tu persona
Y te seguiré viendo
Porque te amo
Mañana será otro día
Y te seguiré viendo

El Amor como Testigo

Este texto es una lista de hermosas contradicciones. Las frases “Me encanta verte” y “Me destruye verte” no se anulan; coexisten. El amor que se describe aquí no es simple, ha estado presente en los momentos más crudos.

El poema celebra cada parte de la experiencia humana:

  • La Alegría: “gritar” cuando el mundo es “mágicamente divino”.
  • El Sufrimiento: “sufrir” por el cansancio de la vida.
  • La Valentía: “vivir” al “desmadrar lo que te da pavor”.
  • El Crecimiento: “perdonar” como acto de mejora personal.

La imagen destacada es una metáfora visual perfecta para esta idea. Vemos a alguien en el acto de aplicarse maquillaje, tal vez una máscara o una pintura de guerra. El poema es la voz de alguien que dice: “Te he visto mientras te preparas, te he visto detrás de la máscara y te he visto cuando te la quitas”.

Este nivel de aceptación total es la base de la conexión humana genuina. Es un amor que no huye de la complejidad, un concepto similar al que exploré en mi reflexión sobre avanzar y superar la tristeza. Se trata de un amor que se basa en el consideración positiva incondicional, un concepto clave en psicología.

El poema no termina en el pasado; termina con una promesa. “Y te seguiré viendo” es la máxima expresión de amor incondicional: un compromiso de seguir siendo testigo, sin importar qué faceta muestres mañana.

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